GESTOS SUSPENDIDOS

Gestos suspendidos

Sobre la superficie blanca, los cuchillos reposan, suspendidos como recuerdos ordenados. Cada filo señala un gesto, una memoria, una posibilidad de corte que no hiere, sino que revela.

En este gesto de alinear, reunir y curar, los cuchillos pierden su violencia y se vuelven trazos de una casa imaginada, reconstruida a partir de sus fragmentos.

El cuchillo no solo corta: organiza el espacio.

En estas piezas, dispersos o alineados sobre barras de loza blanca, los cuchillos se convierten (se han convertido) en líneas de fuerza, en fragmentos suspendidos que trazan una coreografía mínima.

El barniz cerámico resalta cada borde, atrapando la luz y suavizando la dureza del corte. En su brillo hay una paradoja: un filo que deslumbra en lugar de herir, una herramienta de separación transformada en un objeto de contemplación.

Las líneas que los dibujan, como trazadas con un lápiz de grafito, nos recuerdan que los límites, siempre, los marcamos nosotras.

Todo en orden. Loza, 30 x 35 x 4 cm_2024

 

Conexión y conflicto. Loza, 30 x 35 x 4 cm_2024

Fragilidad en orden. Loza, 30 x 35 x 4 cm_2024

transformar cuesta, a veces. loza, 45 x 35 x 4 cm_2024                                

devolver las intenciones. loza, 45 x 35 x 4 cm_2024

algún gesto intacto.  loza, 45 x 35 x 4 cm_2024