Los cuchillos en panoplias, como si abriéramos un cajón y estuvieran allí.
En los cajones de una casa caben gestos que no se piensan: guardar deprisa, dejar caer o mezclar lo útil con lo olvidado…
Estas panoplias recogen esa escena detenida, ese caos familiar que no necesita orden para tener sentido.
No hay jerarquía, no hay propósito:
solo la persistencia de los objetos como testigos, la casa como un lugar donde incluso lo más desordenado conserva algo.
No es una evocación cuidada. aquí se muestra el reverso: la acumulación como archivo involuntario de gestos.